CAMBIO DE RUMBO: 10 tesis sobre la alternativa social. Rudolf Bahro

«Ningún progreso técnico logrará nunca, por notable que sea, curar a la sociedad materialista de su odio, que como un tumor maligno espiritual destroza la substancia de sus células sanas…

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  Los oídos… están hondamente escondidos en el corazón del ser humano y no pueden oir nada sin la ayuda de la soledad, del estar en sí mismo, del silencio y de la quietud… mientras su espíritu y su corazón sigan amarrados al automatismo».

Thomas Merton

1. Nuestros esfuerzos por evitar los peligros que nos amenazan a nivel planetario carecen del fundamento necesario: Vivimos sosteniéndonos en lo que con una parte de nuestras energías excedentes quisiéramos superar. Reproducimos o confirmamos el contexto negativo de nuestra civilización no sólo con nuestro trabajo diario, sino también con mucho de lo que emprendemos social o políticamente.

Aún no nos hemos apeado del tiovivo más que con una pierna. Aún no hemos comenzado realmente a generar el humus fértil de una cultura distinta, de paz. Mientras no encontremos el camino hacia ella, seguiremos luchando contra una hidra que cada día levantará contra nosotros más cabezas envenenadas que las que podemos cortar. Y nosotros mismos tendremos que reproducir diariamente nuestra agresividad para esta lucha. Es la hora de hacernos positivos. Es la hora de hacernos activos.

2. El reto para el que buscamos la respuesta no consiste en que el sistema funcione mal (crisis económica, paro, etc..,) sino en que funcione. Su crisis es lo esperanzador, puesto que nos brinda la oportunidad que podemos y debemos aprovechar. Incluso parece reaccionario -desde nuestro punto de vista- el tratar todavía de conseguir para los jóvenes un trabajo, un puesto de aprendiz o una formación que los encarrile en una perspectiva de vida con tantos caminos cortados, y sobre todo tan fundamentalmente falsa del trabajo asalariado. Al menos ellos necesitan inmediatamente un contexto de vida nuevo y distinto que les permita reorientar y realizar su socialización.

3. Nuestro poder instrumental aumenta a mucha mayor velocidad que nuestra sabiduría. Debemos, desde esta nueva posición de partida, plantearnos también nuestra aportación a la solución de la cuestión social. No vamos a seguir la corriente de quienes continúan creyendo que se trata de «mejorar un poco las cosas» para no caer en el vacío que se abre entre el derrumbamiento demasiado rápido de las viejas seguridades y el crecimiento demasiado lento de las nuevas. Es mucho más importante emplear nuestras fuerzas en la labor constructiva.

4. Nos atrevemos a un experimento en favor de la vida, desde luego no definitivo por esta o aquella comunidad, pero si definitivo por el principio de una vida alejada de las normas civilizatorias vigentes y de la carrera profesional. La decisión en favor de una orientación de comunidad presupone que nos preparemos para un camino mucho más largo que la marcha a través de las instituciones y para una transformación mucho más profunda que la que puede lograrse por medio de ellas. Pensamos en la posibilidad de resolver a largo plazo y de raiz diversos conflictos, poniendo el acento mucho más en el aspecto cultural que en el económico-tecnológico, y considerando que la forma de reconciliarnos con el Tercer Mundo consiste en volvernos Tercer Mundo nosotros mismos.

Si nos dejamos llevar por el miedo a la «pobreza», les seguimos pasando a los demás la miseria desnuda.Por mucho que nos motive la convicción de que la comunidad es el principal camino para ir a la raiz de los problemas planetarios, pesa aún más en nosotros la motivación por el mayor equilibrio psíquico que esperamos de nuestra autotransformación. Contamos con que la organización de la comunidad sea antropológicamente más favorable, más conforme con la naturaleza humana, evitando tanto la pequeña familia neurotizante, como la gran organización enajenada, mientras que el problema de la presión hacia un conformismo interior es compensable por medio de contactos exteriores suficientes.

 5. La comunidad es la forma social básica de una nueva forma de vida,solidaria, simple y en armonía con el entorno. Su propósito no es la producción de medios de existencia de tipo agrícola o industrial -según que se encuentre en el campo o en la ciudad- sino la reproducción de la convivencia comunitaria. P1120494No se rechazará al florecimiento y la autotransformación de los la eficacia económica, pero se subordinará a las exigencias ecológicas y, sobre todo, al desarrollo de las relaciones sociales y individuos. Experiencias del pasado y de hoy muestran que de esta forma resulta una estructura en la que el elemento femenino regula y penetra desde su base todas las cuestiones comunitarias; en cambio, en el interior de la gran organización y con la forma dominante de racionalidad y de división del trabajo, es mucho más difícil la expresión de la mujer.

6. Igualmente, hacia el exterior la función primera de la comunidad no es económica. Su objetivo social global no es tampoco la creación de puestos de trabajo, el producir suministros,… aunque realice todo esto, entre otras cosas. Al representar una alternativa constructiva ante la crisis de la sociedad de consumo, cabe esperar que, apoyados por la opinión pública, podamos conseguir del sector formal ayudas para poner en marcha un movimiento de masas comunitario, ya que tales medios, centralizados por las instituciones, pertenecen a la sociedad, de la que somos su órgano al actuar, y teniendo en cuenta que la mayor parte de esos medios, de no ser así, se emplearán directa o indirectamente de forma destructiva en línea con la orientación general. Con todo, la autonomía es uno de los valores más altos del movimiento comunitario.

Sin embargo, no deberá ser decisivo en última instancia el apoyo financiero desde fuera, aun cuando pueda facilitar mucho las cosas. Se encontrarán los medios necesarios, aunque sólo sea porque ha de participar gente con dinero. Donde aparezcan dificultades insuperables para el comienzo en este nuevo camino, podrá ser debido a que lo que se busca es un nuevo terreno de juego sin abandonar la base existencial anterior. Naturalmente, habrá formas muy distintas de transición en este punto. En principio, muestra la experiencia que precisamente aquí vale la sentencia de que «donde hay una voluntad, se abre siempre un camino».

7. La esencia de la alternativa que contrapone la comunidad al Goliat industrial, no es de naturaleza económica, sino cultural. La subordinación de la economía a la vida es la primera condición. En el fondo de lo que se trata es de un sistema de valores modificado. Es una concepción del mundo la que debe ser transformada: esa ansia de dominio y de expansión hasta los límites de la tierra, o el principio olímpico de competición absoluta para lograr más, más deprisa, más alto, mejor, sin el que probablemente no hubiésemos conseguido la actual eficacia capitalista.

Para ser capaces las personas de una reorientación de su cultura, y con ello de su comportamiento, han de encontrar un comportamiento con el que desmontar las estructuras psíquicas adquiridas y con el que iniciar una nueva socialización. A veces entran un poco por este camino los psicoterapeutas, pero es imposible recorrerlo en toda su dimensión individualmente sin poner rumbo al horizonte que simbolizaron seres humanos como Cristo o como Buda.

8. Esta alternativa recoge, con ese horizonte, la experiencia histórica que lo moderno ha reprimido sistemáticamente, hasta el punto de que no hay conciencia clara ni siquiera para comprender de qué se trata.

Han pasado ya quince siglos desde que los benedictinos dieron un impulso muy importante, no sólo económico, a la cultura occidental que surgió del derrumbamiento de la antigua. En su momento cumbre llegó a alcanzar tal impulso al 30 por ciento de la población. Desde un fundamento de meditación -por eso «ora (primero) et labora»- desde el que partía la irradiación social de su práctica, garantizaban la síntesis cultural del nuevo orden de entonces.

Todos los estudios históricos reconocen el impulso esencialmente espiritual que brotaba de los conventos. Tuvo lugar porque hubo seres humanos que se entregaron a una comunicación tan intensa con «Dios», como substancia de nuestra esencia transpersonal que pertenece en última instancia al universo, que bajo los escombros y corazas de su socialización reencontraron su verdadero ser sí mismos, la fuente de energía de su acción.

9. Se distinguirán mucho los nuevos benedictinos de los antiguos almenos en los dos puntos siguientes, ambos relacionados con la ruptura de los fundamentos del patriarcado:

-La cultura espiritual no se referirá a la concepción monoteísta y represiva de Dios. Afortunadamente se sale de la línea de esta tradición la figura que nos ha llegado de Cristo en su capa más profunda.

-La organización social no se articulará con división de sexos y represión sexual. La vida comunitaria se fundará sobre el equilibrio natural entre la separación y la comunicación de los sexos y dejará espacio abierto al florecimiento de la sensibilidad y de la sexualidad.

10. Importa sólo una cosa para empezar: Encontrar iniciadores que tomen la decisión personal de prepararse a sí mismos y de comenzar un proyecto y que junten a su alrededor un círculo de comunitarios y colaboradores. Ya ha llegado la hora de hacerlo.

«No se trata de edificaciones, no se trata de ropajes, no se trata necesariamente de una regla. Tiene que ver con algo más profundo que una regla. De lo que se trata es de la profunda transformación interior».
Thomas Merton

Sobre el Autor: Rudolf Bahro

 

«Cada día crece la sensación de queholra

estamos edificando nuestras vidas

 sobre una apariencia gigante.

Por todas partes

hay un grito de espíritu,

 una demanda de valores,

 un deseo de antorchas vivas,

de gentes que hagan de su vida

 una renuncia a tanta apariencia»

                           -Rudolf Bahro

 

Rudolf Bahro fue un destacado intelectual y hombre de acción alemán. Fue miembro del Partido Comunista de la República Democrática Alemana. En dicho país fue encarcelado por sus planteamientos marxistas renovadores, expresados en su libro «La Alternativa», que fue calificado por Herbert Marcuse como la más importante contribución a la teoría y a la práctica marxista contemporánea. Posteriormente se estableció en la República Federal Alemana, donde continuó su obra política e intelectual, impulsando las «Conferencias Socialistas».

Más tarde contribuyó a la formación del Partido Verde, siendo miembro de su dirección y uno de los exponentes más cualificados de su corriente «caliente». Posteriormente, tuvo una activa intervención en el proceso de los países del Este. Hace unos años, creó una comunidad de vida y trabajo en un pueblecito al sur de Bonn. Desde allí mantuvo una tremenda actividad de fertilización en los países post-comunistas. En diciembre de 1997 murió, a los 63 años, víctima de una leucemia.

Bahro afirma que «la especie debe proseguir su progreso como itinerario hacia el interior. El salto al reino de la libertad sólo es concebible sobre la base de un equilibrio entre la especie humana y su entorno, cuya dinámica se desplaza     decididamente hacia lo cualitativo y lo subjetivo».
Necesitamos «otros nuevos benedictinos». Esto sólo puede surgir con eficacia social en un marco comunitario. Pero existen aún hoy muchos recelos y mucha rutina. Una de las razones esenciales de ello podría ser el que falta el soporte necesario: el contexto real de vida. Cierto es, sin embargo, que en una fase inicial de cristalización del modelo ha de haber más desenganche, más disociación del resto de la sociedad, que asociación con ella, más contacto interior que exterior (y en tal sentido dependen las discusiones sobre el Tercer Mundo más de lo que nos damos cuenta de nuestro planteamiento de una alternativa al «desarrollo»). Sin un tiempo de retiro no hay una transformación de nosotros mismos ni una influencia transformadora sobre la conciencia general.